Solo durante el pasado verano, el Consejo de Ministros del Gobierno español aprobó asignaciones de más de 1.889 millones de euros para paliar los efectos de los 120 incendios ocurridos. Asimismo, declaró territorios en todas las comunidades autónomas como «zonas gravemente afectadas por emergencias de protección civil», con la excepción de Cantabria y Asturias.
Si a esto le sumamos el coste aproximado de 10.000 euros por hectárea para extinguir un incendio, comprendemos la necesidad de buscar soluciones para controlar el estado de nuestros bosques y espacios naturales protegidos.
A todos estos datos económicos debemos añadir el desastre ecológico y el tiempo que necesitan los espacios naturales para regenerarse, y que, según los expertos, muchos de ellos serán irrecuperables, ya que perdemos la esencia genética biológica y muchos espacios naturales irrepetibles.
Además, afecta a la fauna que forma parte de los diferentes biotopos. Y, por supuesto, a nuestro sector turístico rural e interior.
Este es solo un ejemplo del coste de no actuar con prontitud en la detección y el control de incendios en nuestro país.
Es nuestra responsabilidad ofrecer soluciones avanzadas, económicamente viables y de baja invasividad para mitigar esta situación.
Nuestra propuesta aúna computación de alta tecnología, electrónica y telecomunicaciones, así como un modelo predictivo basado en la recopilación de datos en tiempo real mediante una red activa de sensores de bajo costo dentro de un modelo inteligente con estado de alarma seguro, controlado desde un centro de control predictivo avanzado. Además, aplicaremos las tecnologías UAS más avanzadas para verificar y monitorear las alarmas generadas por la red, así como la acción directa de drones de respuesta rápida sobre brotes para reducir o extinguir la base del fuego. Además, proporcionaremos vigilancia y disuasión de posibles acciones humanas en las zonas de seguridad. Todo desde un único centro de control para todo el sistema.
La mayoría de los incendios son causados por incendios provocados. La existencia de estos sistemas mitigará las acciones y reducirá estos actos, sabiendo que están bajo la vigilancia activa de un sistema automatizado que opera las 24 horas del día. Además, la red de sensores inteligentes generará información básica sobre la propagación ascendente, es decir, el tiempo transcurrido entre el inicio del incendio forestal y el inicio de las labores de extinción. Este tiempo es clave para controlar el impacto del incendio.
Esta fase está determinada por tres factores: la precisión y efectividad de la detección, el tiempo de movilización de los equipos de extinción y la dificultad de acceso de los vehículos a la zona del incendio. Gracias a la arquitectura de la aplicación y los sistemas en tiempo real, los equipos de extinción contarán con una herramienta de información muy útil para su labor. Además de generar gráficos de la matriz, podremos conocer el estado de nuestros bosques, la temperatura, la humedad, el humo, etc.
Esto nos ayudará a prevenir situaciones y aumentar la vigilancia en ciertas áreas donde los datos definirán zonas de «riesgo inminente». El resultado será una red inteligente de sensores con tecnología de transferencia, enrutamiento y recepción de datos. Esto generará alarmas automáticamente y nos permitirá tomar decisiones rápidas, incluso automatizadas, para asegurar que los brotes se queden solo en eso, brotes de fuego, y no se agraven. Este es nuestro reto. Y, creemos, el reto de todos.
Según datos satelitales, España cerrará 2022 con casi 310.000 hectáreas de bosque destruidas por el fuego, el 40% del total en la Unión Europea (UE), lo que convierte a 2022 en el peor año en términos de incendios en el país en lo que va del siglo y el quinto peor desde que se tienen registros.
Según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), que basa sus estimaciones en imágenes satelitales de Copernicus, la superficie forestal quemada en España ascendió a 308.112 hectáreas, 3,6 veces más que en 2021 y muy por encima del promedio entre 2006 y 2021 (66.793 hectáreas).
Este proyecto tiene como objetivo contribuir a reducir estas cifras año tras año y garantizar que nuestros bosques conserven su biodiversidad natural para que las futuras generaciones puedan disfrutarla.
Es nuestra responsabilidad.
Aún estamos a tiempo.
> Estadísticas oficiales de incendios en España:
Definiciones:
– Conato: incendios que afectan un área menor a una hectárea.
– Incendio: cualquier incendio igual o mayor a una hectárea.
– Gran Incendio Forestal (GIF): subtipo de incendio. Reciben esta designación cuando el área quemada es igual o mayor a 500 hectáreas.


Resumen técnico (Datos de desarrollo confidenciales sujetos a acuerdo de confidencialidad, disponibles bajo solicitud).
Hasta ahora, es innegable que los sistemas utilizados para generar información sobre el estado de los bosques y posibles alertas de incendios han sido ineficaces o insuficientes.
Creemos firmemente que la incorporación de una red modular inteligente activa de sensores a la red de áreas silvestres proporcionará información suficiente y en tiempo real para tomar decisiones rápidas y efectivas. Además, brindará datos importantes sobre el estado ambiental de las áreas monitoreadas por la red en todo momento.
La unidad de procesamiento integra microcontroladores con memoria de estado sólido, entradas y salidas analógicas y digitales para los sensores y accesorios necesarios, según las aplicaciones y necesidades de cada nodo. Este desarrollo se basa en una patente propia: Patente española n.º ES1289917.
Los sensores previstos conectados al NS(Nodo) son:
- Sensor de temperatura
- Sensor de movimiento/acelerómetro
- Sensor de humo/gas
- Sensor de humedad
- Sensor de luz
Cuando la matriz detecta una alarma real que genera un riesgo definido dentro de los parámetros establecidos, envía automáticamente el dron de verificación a la zona específica para comprobar la veracidad de los datos recibidos. Este dron, equipado con una cámara térmica y óptica, inspecciona la zona marcada por el sistema y sus alrededores, localizando, de ser necesario, el posible foco de incendio en momentos precoces y controlables. En ese instante, se obtienen imágenes térmicas y no térmicas del foco, lo que permite tomar decisiones al respecto.
En ese momento, el equipo humano en el centro de control podrá activar las alarmas de incendio sabiendo:
- La ubicación exacta del foco del incendio. Con imágenes térmicas y en tiempo real.
- Incluso vídeo en tiempo real. Magnitud del brote. Tamaño y extensión.
- Medición del brote. Telemetría.
- Velocidad y dirección del viento para las simulaciones.
- Temperatura registrada por el dron y temperatura de la zona.
- Además de todos los datos obtenidos mediante el Sistema de Sensores Inteligentes.
Como medida de apoyo por el momento, el proyecto Eywa permite que la consola de control envíe otro dron preparado con 25-50 litros de retardante para que rodee el fuego y ayude a extinguirlo o a retrasar su propagación a otras zonas.
Estos drones de mayor tamaño ayudarán al equipo de extinción a llegar a tiempo para que el incendio se quede solo en eso, un brote, y no se propague a las zonas adyacentes.
PROYECTO DE EQUIPO

